Becknell back.
lunes 2 de noviembre de 2009
¹«╔∟En la realidadƒ♀─↓²
Concebimos y nacemos, la realidad es impresa,
recreada.
Publicado por MinnaSade en 2:08 PM 0 comentarios Enlaces a esta entrada
lunes 21 de septiembre de 2009
¥ı╔┌ø¾ La§ Amorosas▼þ╚ª
Con nosotros se acuestan,
Con nosotros se levantan,
Todo el día nos sirven,
De noche nos acompañan,
Si hablamos dicen,
Si no se callan.
No hay amantes mas fieles,
Ni mas mal tratadas.
Con nosotros se acuestan,
Con nosotros se levantan,
Las amorosas palabras.
Sólo el silencio las ama.
Eduardo Mitre.
Publicado por MinnaSade en 11:26 PM 10 comentarios Enlaces a esta entrada
domingo 30 de agosto de 2009
Un þoema de amor.¯·╠
De sueños perdidos, amores soñamos.
Como extraños que van de paso,
Al conversar sin palabras
Coincidimos extraño, que pides amores.
Seré un genio al recibir tu encargo,
Y te cantaré como sirena, un vals pequeño.
Te arrullaré entre sedas como una araña.
Te besaré los ojos para que duermas sereno.
Que entre mis brazos encuentres el amor,
A tu juventud que anhela doncellas,
Yo ofrezco de noche mil cantos
De día mil risas.
Extranjero que no pasas inadvertido,
Que entre ambos conquistamos tiempos y espacios,
Y crecimos en pies contemporáneos,
En tierras de analogías semejantes.
En la espina dorsal de la circunstancia
Somos un amor puro, dejo de felonías
Pasamos como rayos despuntando albas,
En un Romeo enamorado de su Julieta.
Publicado por MinnaSade en 1:19 AM 12 comentarios Enlaces a esta entrada
miércoles 8 de abril de 2009
█ El designio de Ðios ↔ ╝ þ

Una vez más estaba en prisión, pero ésta vez no era mas una visita a su padre, sólo llegó ahí porque descubrió que el cielo tenía rostro de mujer, sí, una vez más.
Esa mañana era cálida como el verano en la playa. Y no sospecho el designio que le esperaba mientras entraba a su celda, entre el barullo que ahogado en su inconciente hacia no menos eco que una risilla en un bosque.
Me había pedido tiempo antes de rodillas, que me llevara el miedo, que perdonara todos sus actos deliberados. Había esperado suficiente desde que su cuerpo comenzó a consumirse por la ansiedad, un cambio en los planes habría arruinado el viaje y la historia que intento recordar.
La deseaba desde que la vio, no le podía dibujar como menos que un cielo de enmarcados ojos negros y cintura de sirena. Ella jamás le miraba, estaba lo suficiente satisfecha con caminar por los portales después de tomar un americano para detenerse a considerar a su paso un extraño más.
Mientras corrían rodando horas, día a día encontraba en su camino la ambigüedad con el sendero de ella, siempre. Cada día posada con arrogancia y en sus manos un cigarro y algún libro en los portales del café. Menester obligatorio para él observarle reír cuando bromeaba con el mesero. Con los días los celos fueron reclamando espacio en su cabeza sin que jamás flaqueara su aplomo.
Ese cuerpo tenía que ser el manjar próximo en el menú.
Él se mantuvo inmerso en algún pensamiento, cuando recordó que sobre el escritorio en su apartamento, había olvidado la cordura, pues al verla pasar a su lado rozando su mano, pudo darse cuenta cuando ella reparo dos segundos su mirada sobre el.
Su corazón enfureció.
El tren estaba a punto de partir y ambos abordaron con la despreocupación en sus rostros.
La siguió hasta el último compartimiento del vagón y se sentó en la cabina frente a ella, sin dejar de mirar sus piernas, relamiéndose el labio superior.
Para ella, aún en su arrogancia, no desconocía al viajero coincidente, mas la sorpresa no fue para mi, saber que se dirigiesen al mismo lugar esa mañana de sábado.
Pasaron solamente diez minutos, cuando se deslizo hacia la cabina de ella para preguntar su nombre.
Ella, con los ojos fijos en el paisaje neblinoso contesto secamente, Daphne.
Él, durante un momento sintió la frialdad de sus palabras lastimando su apremio, pero pudo notar que era su momento advenedizo, cuando la invitó al siguiente vagón a tomar café. En una mañana fría, difícilmente podría alguien negarse a una invitación como tal.
Faltando sólo una mitad de hora para el destino, le contemplaba impasible recostada sobre él, y no pudo evitar aprisionar sus senos con ambas manos, mientras a ella el invierno comenzaba a endurecerle el cuerpo.
Estaba ansioso por llegar a la cabaña que había alquilado al planear el viaje. Tenía que llevarla a pesar de que inerte, ya no era tan rosada como cuando sus ojos veían el agreste sol asomar.
Le llevaba en brazos al salir de la estación, nadie estaba extrañado. Una mujer tan placidamente dormida en los brazos de un hombre de rostro franco, era lo más romántico que muchos de los madrugantes habían visto, y lejos de mi, nadie se cercioro que las cosas marchaban al compás inexistente, de un corazón cómplice en un apócrifo respirar.
Era medio día cuando ampuloso, comenzó a cortar las ropas de ella con un cuchillo de doble filo, hasta dejarla en nada más que su piel. Acaricio con abrasante desesperación todo el cuerpo y se volvió absorto cada segundo al sabor de la humedad entre sus piernas.
No había ahora, nada más extasiante para él que la apatía en ella.
Tomó el cuchillo e hizo el primer corte en su muslo derecho, colocando en el cesto de mimbre, los grandes trozos que con toda destreza arrebataba de su carne. Una vez desnudos los huesos de ambos muslos, se decidió por cercenar las nalgas haciendo un corte profundo y tajante.
Desnuda hasta los huesos, ausente de figura, le guardo en un cofre de caoba con hilitos plateados, como si bella durmiente en espera del último beso. Prueba que mas tarde yo misma pondría en la situación adecuada para encarcelarle.
Esa noche el banquete fue excepcional, resultó ser la mas jugosa y dulce carne que había comido desde que descubrió su abominable deseo por digerir los corderos humanos que le brindaba la tierra de sus semejantes, ¡ que uniones carnales ni que amores de toda una vida! era completamente una saciedad espiritual hacer parte de su cuerpo a su nueva amada devorándola.
El viaje me resulto enternecedor, no cambiaría nada en la circunstancias. Él estaba satisfecho al no solo creer ferviente que ahora eran uno solo, sino que lo creyó desde el momento en que veía sus pedazos freír en la sartén.
Era la única forma de atrapar el alma de Daphne, o al menos él así lo creía. No concebía hacerla suya de otra manera, era la unica forma en que permanecerían juntos para siempre, cuerpos de analogías interminables.
Y caminando circularmente en su pequeña celda, hacía el recuento de su última obsesión y eterno amor en horas de almuerzo. Más tarde observé con detalle como ataba a la viga principal de su celda la soga fatídica del desenlace, que obviamente también permití.
Sin tiempo que esperar estábamos en el juicio. Era Yo juez, el irrevocable y único juez.
Juez de cielo e infierno, y como no serlo, siempre lo fui y siempre lo seré.
-Este hombre merece ser condenado-, me lo decían incesantes los concejales de la Justicia Divina.
Pero yo en mi jactancia, jamás condenaría un hombre fiel a sus designios, y sin embargo tenia presente aún a la dulce Daphne. Yo la creé, era mi capullo de donaires que jamás voló, y aun si fuera procedente su dulzura del panal de la abejas del edén, no había mas para ella luego de una vida llena de vació. Jamás conocería el Aleph como él lo había hecho en su cuerpo. Unas de las tantas lecciones que los creados no terminan de entender. Buscando donde no está lo que quieren.
No, no merecía ser cegada de esa manera ni el alma de ella, ni la de él.
No debe disponer de esa forma, cualquier vida en sus manos un hombre. Por muy franco que fuera su rostro, no había en él nada cercano a la omnipotencia, en mis potestades ni en las humanas, y aún cuando el lo sabia tan bien como yo, las reglas son mi desayuno principal.
Respeté hasta la última instancia el libre albedrío, y ahora era mi decisión la que todos tendrían que dar por sentada.
Éste hombre me era agradable, con una sonrisa de alivio y la creencia infalible de que su amada estaría la eternidad unida a él. No podría yo destruir una fe ciega.
La fe ciega es injustificable e irrevocable, simplemente porque yo lo hice así, creé la única unión sostenida entre la divinidad y los hombres.
Simplemente tomé mi decisión.
Una soleada mañana de lunes, en cuerpo nuevo y resplandeciente; un niño de ojos agudos y apetito mordaz, estaba de nuevo sentado en el columpio de una cabaña, observando con detalles a los demás pequeños jugando a las escondidas.
Otra vez está en la tierra, uno de mis emisarios de Fe Ciega, por que sencillamente, vivir contemplado cómo en lo divino, las parodias mortales, es la entrada gratuita al paso del tiempo.
Esta vez haré que coma entero un país, solo para quemar en él, unos años de la eternidad que me queda. Como lo hago contigo.
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jueves 12 de marzo de 2009
«╝♪◘↓┼ MÄ•NZÃNãS♫
Y comienza de nuevo esta rodaja de manzana,
Se estira cuando la corto, se constriñe cuando es seca.
La luz es tan tenue que ni siquiera se palpa presente,
Transgrede la manía de tu mano sobre mi espalda,
El hecho inconstante que significa la codicia.
Si miras el fondo de la botella, es de nota lo oscura que lúcida.
Escuchas con los días, las notas del calendario caer,
Si te deja detrás el señor tiempo, no te esperara.
Sonara una canción mas en el espacio sideral, donde el sonido
Aun cuando nadie escucha, esta cantándole a capella al hidrogeno
Una de sus tantas despedidas.
Y esas manzanas recién cogidas, resultan más que rodajas,
Una flor con olor a vida, con fragancias digitales por el ahora.
Memoriales siguen sin ti, desde esa melodía regordeta que bailoteaba
En la fiesta del fin de era, una mañana rimbombante de abril.
No falto una sola palabra que me recordara lo que añoro aun esos días,
Cuando paseábamos juntos por la nada,
Jugando y prostituyendo el tiempo, vendiendo el alma al ya veremos.
Publicado por MinnaSade en 12:58 PM 52 comentarios Enlaces a esta entrada
martes 30 de diciembre de 2008
¦╗Juici♂ ┤
Aprender del pasado no significa condena para el
aprendiz , porque aprender no es sinónimo de permanecer.
Quien deja el polvo atrás y vuelve la mirada, no es
digno de honor, ahora que si es más fácil reprochar
crímenes de antaño, no deberíamos arroparlos, por que en cambio, conveniente resulta buscar redención y una armadura irrompible de templanza y optimismo.
Errores de colores y duplicados corren día a día y a pesar de que lo vemos, esperamos valorar cuanto tenemos atesorado, cuanto se nos ha dado, hasta verle perdido, sino mas olvidado, cuando muere el altruista donador de nuestra vida, le dejamos ir sin reparar.
Si pagamos uno a uno los errores cometidos con alto precio, cabe razonar si es sensata la ley del Diente por Diente. Pero entonces ¿Cuánto mas pagaríamos por los errores que cometemos sin darnos cuenta?
Que la ingenuidad
peca.
Publicado por MinnaSade en 2:44 PM 11 comentarios Enlaces a esta entrada

